“Simbiosis contrapuesta” es un proyecto de investigación específico para un lugar que se originó a partir del estudio de los microvertederos encontrados en las riberas de los ríos de Chile. El proyecto propone un cruce entre materiales precarios y en desuso (junto con pequeños dispositivos obsoletos pero aún funcionales) y la presencia de una naturaleza viva, resistente y en constante adaptación. En este contexto, el objeto entendido como huella material revela formas de vida condicionadas por la intervención humana, al tiempo que permite el surgimiento de estrategias de adaptación para los seres vivos dentro del territorio.
Como simbiosis entre ciclos contrastantes, estos elementos (lo orgánico y lo residual, lo natural y lo tecnológico) coexisten y se fusionan en un mismo ecosistema, desafiando las nociones de utilidad, obsolescencia y supervivencia. El proyecto expositivo traslada estos fragmentos y encuentros del paisaje al espacio de la galería, enfrentándose al reto de mantener la vida y sus transformaciones en un entorno artificial y controlado.
Mediante el uso del vídeo, la luz y el sonido, la instalación construye atmósferas inmersivas y extrañas que replican de forma parcial y especulativa las condiciones de adaptación y precariedad características del territorio intervenido. De este modo, la experiencia del espectador se sitúa en un espacio intermedio, donde la fragilidad de los sistemas vivos dialoga con los restos materiales de una presencia humana persistente.